Otoplastia

Corrige la forma y el tamaño de tus orejas.

La forma de nuestras orejas, aunque pueda parecer algo poco relevante en el conjunto de nuestra apariencia, es un factor más que puede aportar armonía a nuestras facciones. Tener unas orejas con una forma poco estética puede llegar a ser un problema.

Es por eso que en la actualidad existen técnicas quirúrgicas efectivas y con resultados armónicos y naturales para corregir la forma de nuestras orejas. Estamos hablando de la otoplastia, una cirugía que soluciona problemas como las famosas “orejas de soplillo”.

En Sculpture Clinic somos especialistas en todo tipo de técnicas de cirugía facial, siempre rodeados del mejor equipo de profesionales. Realizaremos un estudio detallado de tu caso para evaluar si la otoplastia se adapta a tus necesidades y expectativas.

¿En qué consiste la otoplastia?

La forma de nuestras orejas está determinada por los relieves del cartílago del que están compuestas. Si los cartílagos no presentan los relieves más comunes es cuando se pueden formar varios tipos de deformidades en la zona de las orejas.

Las deformidades más comunes que se presentan en las orejas son orejas despegadas, orejas de soplillo, orejas en asa o Hellix Valgus. Con una otoplastia, podemos corregir todas estas deformidades, dándole a nuestras orejas y a nuestro óvalo facial un aspecto armónico, simétrico y natural.

Para este tipo de cirugía se realiza una incisión en la parte posterior de la oreja, de modo que la cicatriz que queda apenas se puede apreciar. Esta incisión nos permite modificar la forma del cartílago, trabajando en sus relieves y los pliegues habituales de la oreja.

¿Qué son las “orejas de soplillo”?

Lo que conocemos comúnmente como orejas de soplillo consiste en una excesiva prominencia y separación de las orejas respecto al óvalo facial. Este tipo de imperfección suele causar gran cantidad de problemas a nivel estético y en la autoestima del paciente. 

Las orejas de soplillo son producidas por la falta de pliegue en el antihélix de la oreja o en los cartílagos con los que se construye el pabellón auricular. Si juntamos esto con un exceso de tamaño en la concha auricular, se ejerce una excesiva separación en nuestras orejas, dándonos una forma poco armónica.

La otoplastia es la intervención quirúrgica perfecta para corregir las orejas de soplillo. Podemos modificar la forma de una o ambas orejas en el caso de que sobresalgan demasiado o de que sean muy grandes en relación con nuestra cabeza.

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Técnica de Earfold

La técnica de Earfold es una forma de corregir el tamaño de nuestras orejas sin necesidad de emplear ningún tipo de procedimiento quirúrgico. Podemos corregir de forma efectiva las orejas de soplillo en la zona del polo superior.

Esta intervención se realiza colocando un implante pequeño que consigue modificar la forma de la oreja y corregir de manera efectiva su posición. Es una técnica que no requiere entrar a quirófano y que se realiza de forma poco invasiva, con una pequeña incisión.

Preguntas frecuentes

Lo primero que debemos hacer en una consulta de otoplastia es revisar el historial médico del paciente. Esto nos permitirá conocer cualquier tipo de patología previa y averiguar si el paciente es adecuado para someterse a esta operación.

En la primera consulta es importante indicarle a nuestro médico cuáles son tus deseos y expectativas respecto a la intervención. Evaluaremos el tamaño de tus orejas, así como su forma para comprobar qué tipo de otoplastia debemos realizar.

Una de las características de la otoplastia es que se puede realizar tanto en niños como en adultos. Esto ocurre debido a que la deformidad en las orejas puede llegar a ser un importante problema estético que afecta a la autoestima y seguridad del paciente, independientemente de su edad.

Las orejas terminan de desarrollarse a partir de los 5 años, con lo cual cualquier persona que tenga esa edad puede someterse a una otoplastia. De hecho, cuanto menor sea la edad del paciente, mejor resultado tendrá esta operación.

El principal beneficio de una otoplastia es la increíble mejoría que ganaremos en nuestra apariencia y por tanto, en nuestra seguridad y autoestima. Mejoraremos la simetría de nuestro óvalo facial, lo cual se traducirá en un mayor atractivo y armonía en el rostro. 

Como en toda operación quirúrgica, existen riesgos asociados a la otoplastia. Una vez terminada la intervención, es normal sentir dolor y la aparición de pequeños hematomas en la zona afectada.

La sensibilidad de nuestra piel puede cambiar después de la otoplastia. En cualquier caso, este síntoma es siempre temporal, de modo que no debemos preocuparnos. Otro riesgo posible es que no se corrija del todo la asimetría producida por la deformidad en nuestras orejas, en cuyo caso puede ser conveniente llevar a cabo una nueva intervención. 

En ningún caso una otoplastia puede provocar pérdida auditiva, ya que la intervención se realiza en una zona superficial que no afecta a la estructura de nuestro oído interno.

La autoplastia es una cirugía poco dolorosa que cuenta con una rápida recuperación. Además, los resultados se podrán apreciar inmediatamente. El postoperatorio no es excesivamente complicado, aún así es importante tomar buenas medidas para mejorar la recuperación. 

Después de la operación debemos llevar un vendaje alrededor de la zona afectada y evitar el deporte de alta intensidad. En general, se recomienda un reposo relativo después de someterse a una otoplastia.

Otras recomendaciones importantes para el postoperatorio son las siguientes:

  • Es conveniente dormir boca arriba, de modo que hagamos poca presión en la zona.
  • Evitar actividades en las que haya riesgo de recibir golpes en las orejas.

Lavar las heridas como lo indique el médico y utilizar protector solar.

Antes y Después